“Los Toldos II Este es un salto cuántico para Tecpetrol”
El proyecto de la Cuenca Neuquina avanza a todo motor. Martín Bengochea relata el esfuerzo realizado para transformar un área casi desértica en una unidad productiva que tendrá 400 pozos. Mira el video en el que más protagonistas nos cuentan esta historia.
Los Toldos II Este ocupa 78 kilómetros cuadrados. Allí es donde Tecpetrol está desarrollando un yacimiento no convencional que, de acuerdo a los planes, producirá 35.000 barriles de petróleo por día a finales del primer trimestre de 2027 y 70.000 barriles por día para julio del mismo año. Martín Bengochea, Vice President Cuenca Neuquina & Vaca Muerta, nos cuenta por qué este emprendimiento es tan importante para la empresa y el país.
¿Qué tiene de particular Los Toldos II Este?
Su envergadura y el monto de la inversión inicial. Como todo proyecto greenfield, es decir que arranca de cero, implica un período relativamente largo entre el diseño y la puesta en marcha a gran escala, que puede abarcar varios años. Desde el punto de vista de la cantidad de gente involucrada, el impacto en términos de CAPEX y los desafíos de coordinación, este es uno de los más grandes y relevantes de Tecpetrol, comparable a lo que en su momento se hizo en Fortín de Piedra.
¿En qué etapa están actualmente y cuáles son los próximos hitos clave?
Hoy estamos en plena fase de construcción, fundamentalmente de todas las instalaciones de superficie como plantas y ductos, con un equipo de Tecpetrol dedicado full time a este proyecto y TEIC realizando la construcción. Estamos aproximadamente en un 30% de avance en la construcción y venimos progresando de acuerdo al plan. Otro aspecto importante es la perforación, que arrancamos en enero de este año y actualmente tenemos 3 rigs trabajando en el área. Luego dará inicio la campaña de terminación de los primeros pads, que arrancará a mediados de este año. Prevemos que en todo el desarrollo podríamos tener cerca de 400 pozos y actualmente contamos con 12 que están en capacidad de producir.
Siempre puede haber contingencias, pero buscamos la posibilidad de poder reaccionar a tiempo y ponernos al día cuando esto sucede, así que desde el punto de vista de la capacidad productiva seguimos dentro del plan previsto para 2027.
¿Cómo se inscribe Los Toldos II Este en el crecimiento de Tecpetrol de los últimos años y cuáles son los principales desafíos?
Los Toldos II Este es un salto cuántico para Tecpetrol. Estamos muy atentos a las novedades y desvíos para poder detectar cualquier problema a tiempo, entender el impacto y evaluar si hay que hacer alguna modificación. Todas nuestras actividades están integradas, por lo que si una dificultad genera un retraso en una etapa, debemos entender cómo afecta a las restantes y para eso es fundamental mantener una buena comunicación entre todos los sectores. A su vez, controlamos los costos muy de cerca. Esta obra es realmente gigantesca, con lo cual el esfuerzo financiero y de inversiones resulta muy relevante. Además, necesitamos actuar con mucha flexibilidad: si hay desvíos, tenemos que reaccionar rápidamente, adaptando el cronograma para manejar cuestiones que resulten distintas a las que proyectamos.
Con la experiencia de Tecpetrol, ¿qué aprendizajes de Fortín de Piedra se aprovechan y qué retos se enfrentan por primera vez?
Desde que lanzamos Fortín hasta hoy hemos aprendido muchísimas cosas, que ya son parte de nuestro día a día. De hecho, ese aprendizaje es continuo porque nunca llegas a tener una receta definitiva. Por ejemplo, pudimos incorporar conocimientos sobre cómo desarrollar el campo, con qué secuencia ubicar los pozos, distanciamientos, diseño de fracturas, entre muchas otras variables. Esto nos permite, por ejemplo, poder desarrollar hoy LT2 con 4 niveles en simultáneo y buscando minimizar la generación de pozos child. Sin embargo, hay cuestiones que no son extrapolables porque la geología y las variables de producción no son las mismas en todos lados y tendremos que desarrollar nuevas experiencias en Los Toldos II Este a medida que conozcamos mejor el campo.
¿Cómo impacta este salto cuántico en la organización interna de Tecpetrol?
Si bien es un crecimiento relevante, el hecho de haber desarrollado Fortín de Piedra y haber alcanzado cierto tamaño, hace que estos nuevos emprendimientos sean más fáciles de absorber. Recuerdo Fortín de Piedra en 2017, cuando tuvimos que armar casi desde cero algunos sectores o actividades, como las vinculadas a las fracturas o la logística de la arena. Ahora, ya sabemos de qué se trata y el desafío es escalarlo. Nos enfocamos mucho en consolidar procesos eficientes, medir los resultados y contar con equipos que se interrelacionan adecuadamente. También nos esforzamos mucho en empoderar a nuestra gente para que tomen decisiones. Cuando Tecpetrol era más chica podía ser más alcanzable tratar de estar en todos los temas para poder revisarlos y eso hoy es imposible. Cada área debe tener su empoderamiento, siempre siguiendo las premisas, cronogramas y objetivos que están pautados de forma global.
¿Qué distingue a los equipos de Tecpetrol cuando enfrentan proyectos complejos como este?
El profesionalismo, el compromiso y la capacidad técnica. Lo vemos en cada pasante y joven profesional, así como en la gente que lleva 30 años o más en la compañía. Sin duda, es esencial tener objetivos claros, bien comunicados, con una clara definición de a dónde queremos ir y cuáles son los parámetros de éxito. A su vez, nos enfocamos en la planificación, un vínculo saludable con nuestros proveedores y la capacidad de reaccionar frente a los desvíos. El foco en la seguridad y calidad son aspectos que nos caracterizan.
En estos proyectos enfrentamos grandes exigencias que requieren muchas horas de dedicación. Por eso es clave que los vínculos sean buenos dentro de cada grupo y entre los distintos sectores. El compañerismo y buen clima laboral nos permiten percibir que somos parte de algo que es más grande, que pertenecemos a un equipo con el que podemos compartir el esfuerzo y disfrutar del trabajo.
Somos afortunados de ser parte de algo único. A veces, en el día a día no lo dimensionamos, pero estamos construyendo un proyecto enorme que va a traer muchos beneficios para el país.
Martín BengocheaVice President Cuenca Neuquina & Vaca Muerta
¿Qué rol juega la cadena de valor y la industria nacional en Los Toldos II Este?
Vaca Muerta tiene un impacto muy relevante a nivel regional, pero al extrapolarlo al país también adquiere mucha importancia desde el punto de vista industrial y de los diversos servicios directos e indirectos que fomenta. Se proyecta una inversión de 3.000 millones de dólares y en el pico vamos a contar con 4.000 personas trabajando, por lo cual va a llevar beneficios no sólo a Neuquén sino también fuera de la provincia. De hecho, ya estamos trabajando con 700 empresas nacionales asociadas a todos los equipos y materiales que requerimos.
¿Qué valor agrega trabajar coordinadamente dentro del Grupo Techint?
A mí me ha tocado varias veces trabajar en proyectos con las otras empresas del Grupo, incluso fuera del país, y creo que lo más relevante es poder alinear objetivos. Por ejemplo, en esta iniciativa Techint E&C es la principal constructora de las instalaciones y su meta clara es completarlas en el mismo plazo que nosotros. Esta alineación, que tengamos un mismo sistema de control y un marco de confianza, sin duda termina redundando en una capacidad de ejecución que probablemente sea distintiva. También, por supuesto, es muy relevante el foco compartido en la seguridad. Para nosotros es fundamental saber que las 4.000 personas que vienen a trabajar todos los días regresan a su casa con sus familias.
¿Qué beneficios trae y traerá Los Toldos II Este al país?
Hoy en día, Argentina es superavitaria, produce más petróleo del que consume. Entonces, este proyecto y el desarrollo de Vaca Muerta implican contar con volúmenes exportables adicionales, generando ingreso de divisas. Además, a futuro el proyecto requerirá inversiones anuales de alrededor de 400 millones de dólares que seguirán redundando en creación de empleo, PyMES que crecen, entre muchas otras cosas.
A nivel personal: ¿cómo se gestiona el estrés en un proyecto donde están puestos todos los ojos, no solo de Tecpetrol sino del Grupo y de la industria?
Terminamos acostumbrados (risas). Mientras uno está metido en el trabajo y en el día a día, termina no estando pendiente de todo lo que implica el proyecto. Además, si bien Los Toldos es desafiante y hay mil cosas por hacer, el esfuerzo no lo realiza una persona o un pequeño grupo, sino que hay muchos profesionales y equipos de trabajo comprometidos para que todo salga bien. En este sentido, es importante darse cuenta de que mañana cualquiera de nosotros podría no estar y el proyecto se ejecutaría con el mismo éxito. La fortaleza está en el equipo.